Como estamos un poquito hartos del rollo templo que se estila en Kyoto ( tarifa estándar: 3€-5€, 30 o 40 templos que hay aquí, eche usted cuentas) hemos ido al oeste a disfrutar un poco de la naturaleza a la zona de Arashiyama.... Como no, estaba a tope de japoneses. Lo que más nos ha gustado ha sido el Bamboo Grove , un bosque de Cañas de bambú de metros de altitud. La verdad es que llama la atención lo alto que crece el bambú y lo junto. Por un momento parecía que estabas en las Cañas de Flying Daggers, que para el que no la haya visto, en España son La casa de las dagas voladoras, hay unas escenas y paisajes espectaculares.
En esta zona hay otro templo famoso del que hemos pasado duramente. Ha sido más interesante perderse por el monte con un calor infernal. En mi vida me he licuado tanto, peor que en Bangkok y mira que ahí ya era infernal. Con 35 grados y una humedad altísima como para moverse... La verdad es que si lo pienso, en nuestro gasto diario, tranquilamente 1/3 puede estar gastándose en líquidos. Las máquinas de bebidas las tenemos dominadas. Pero la verdad es que son caras, una botella de medio litro de coca cola puede valer 2€ y un agua 1.2€. Aún así es inevitable beber porque la deshidratación como que no es muy agradable. Con este clima uno empatiza con los soldados de la serie The Pacific que cuando luchaban en las junglas del pacífico se morían de calor.
Después del bosque de bambú también ha estado bien la visita al puente de Togetsukyō que es un enclave muy parecido a la bajáda del río en Yangshuo en China. A mi me han entrado unas ganas de bañarme en las aguas cristalinas que para que os voy a contar. Pero no ha sido el caso porque había incluso gente cogiendo agua para beber. También hay que resaltar la labor de los fenómenos que salpican los destinos turísticos. Hay unos carros llamados ricksaw que arrastran unos mozos lozanos y que tienen capacidad para dos personas. Ahora pensad en un tipo arrastrando un carro, corriendo bajo un sol de justicia monte arriba. Pues es lógico que cobren por la aventura 50€. Ahora , ni nosotros cabemos dentro ni creo que tuviesen ganas de llevar 170kilos, con lo fácil que es llevar a dos plumillas japoneses. Eso si, todos llevan su carnet de corredor federado o guía de viajes.
Después de pasear por esta zona hemos ido al parque donde se encuentra el Palacio Imperial, residencia del emperador cuando está en Kyoto. Si quieres visitar el palacio o las dos villas imperiales tienes que ir a la oficina de la casa imperial que se encuentra aquí y solicitar permiso para acceder en algún tour guiado, gratuito, con guía en japonés. Pero claro, si no sabes ni en que día vives mal vas, porque al ser sábado estaba cerrado. Los fines de semana no trabajan. Lo de las villas para otro día será.
Como ya eran las 3 y eso es más bien tarde nos hemos ido a comer a Mr Young Men un sitio recomendado en wikitravel por servir un plato tradicional de la zona, el onimayaqui. Las fotos dan cuenta de lo que pensamos del plato, espectacular... Que rico. Una cosa, no se aprecia en la foto pero lo de arriba con color rosa estaba moviéndose por el calor, suponemos que era algún tipo de viruta de cebolla o similar.
Después hemos dado un paseo por las calles cubiertas llenas de comercios y pasando por delante del edificio de Namco estaban haciendo un sorteo en el cual girabas una rueda y caía una bola con premios. Nos ha tocado una partida gratis (200 yen) y tres barritas de golosinas que eran una especie de maíz frito con sabores (tipo gusanito pero en tubo), con algo parecido a Doraemon estampado. No ha estado mal.
Después nos hemos bajado en bus hasta la estación de tren para acercarnos a otro de esos sitios tres estrellas, el altar de Fushimi Inari... Se coge la Nara line de JR y en 5 minutos te deja a la puerta porque la estación está justo enfrente. El templo se encuentra en permanente construcción ya que acepta donativos. Era llamativo ver como los obreros que trabajan al sol en la construcción tenían ventiladores para refrigerarse. Eso si, estaban morenos como los españoles.
Hemos pasado por una puerta Tori enorme y hemos entrado en el recinto. Se están preparando para festejar los 1300 años de su fundación pero dudo que ningún edificio sea de esa época. Lo de las puertas es llamativo porque las hay a miles y todas muy pegadas. Resulta que se construyen por donación de empresas y de particulares. En función de la anchura de la base de la puerta pagas. El precio iba desde los mil a los cien mil euros.
En este templo se puede subir 4km entre altares y puertas pero no hay mucho mas que ver. Tienen muchas estatuas de zorros que son los representantes de Inari , el dios de la riqueza representada por los cultivos y principalmente el arroz. Bruno se ha quedado con ganas de subir así que está planteándose subir corriendo otro día. Yo paso.
Hemos vuelto al hotel y sobre las 7 ya estábamos hechos polvo de nuevo con lo cual a dormir para levantarse a las 6 y aprovechar las horas en las que el sol no pega mucho.
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