jueves, 15 de septiembre de 2011

Día 8 Nara , Osaka y Kyoto 12 Septiembre 2011

Como Kyoto está ya muy visto nos hemos bajado a Nara en la JR Nara Line. Es un paseo que lleva 45 minutos en metro/cercanías. Nara fue en el durante 80 años en el 700 la capital de Japón en lo que dieron en llamar, ... wait for it ... , Nara Period.
Te bajas del metro y ya te reciben unos guías turísticos con carnet por si quieres ir con ellos de paseo, les hemos rechazado gentilmente. Justo al lado estaba el centro de visitantes donde nos han dado mapas y comentado lo mejor que podíamos ver. Es curioso que el mapa en inglés era una fotocopia en blanco y negro y el mapa en español (oh la la, lo había en español) era a todo color. Lo que véis ahi arriba es la mascota de la prefectura, que lleva cuernos de ciervo porque en el parque de Nara donde está casi todo lo que hay que ver hay miles de ciervos campando a sus anchas.
Este ciervo está esperando al bus, pasa de patear el parque cara arriba. Están muy civilizados estos ciervos la verdad. Aunque por todo el parque hay unos carteles que indican lo contrario, con gráficos muy intuitivos y un poco infantiles te explican los peligros de confraternizar con ciervos "salvajes".


Hemos caminado por este parque unos dos kilómetros hasta llegar a una puerta que da entrada a uno de los templos más famosos de Japón, el de Todaiji. La puerta está hecha polvo y tomada por los ciervos, pero aún así impresiona. Los japoneses hacían todas sus estructuras en madera y lo sorprendente es que duren tanto y sin carcoma.

Pasada la puerta llegas al templo de Todaiji que está coronado por unos cuernos de oro. Parece una cuestión estética extendida ya que también se encuentran en otros templos de Osaka por ejemplo. La entrada al templo , los 600 yen de rigor, pero tal vez este templo sea uno de los que los merezca. Por un lado está el parque interior, muy cuidado y bastante bonito y por otro el Buda sentado en su interior, que es el más grande de Japón. El templo parece hecho para cubrir y resguardar sólo al Buda de bronze. También hay dos figuras de dioses protectores, más feos que un rayo y un par de maquetas de como era el templo y sus alrededores en el pasado.

En la foto no se aprecia pero el buda es enorme y está sentado sobre un loto con muchos pétalos de altura considerable. Frente al Buda toda la gente se para y reza un rato, mueven las manos con el incienso y unen las palmas en gesto de reverencia.

También hay un tronco de árbol con un agujero en la base que la gente intenta cruzar. Si lo haces te traerá el deseo que pidas. Está pensando para niños y en menor medida mujeres, porque vamos, si yo intento atravesarlo seguro que me quedo y no me sacan ni con sierra eléctrica. Ha sido un espectáculo ver a una mujer pasarlo. Primero lo ha pasado un niño sin problemas y luego ha ido ella que ha tenido que girarse en el interior del tronco. Por un momento pensé que no salía pero al final , toda acalorada, ha conseguido pasar ante el regocijo de sus acompañantes.
La foto quedó desenfocada pero este es el momento en el que ella se gira en su interior para conseguir salir, que mieditooooo

Tras esta visita hemos dado la vuelta por donde hemos venido. Como siempre esquivando a los ciervos que persiguen a la gente que les da comida, en todo el parque hay unas ancianas vendiendo packs de galletas para ciervos a 200 yen. Tu coges las galletas y los ciervos te persiguen para comérselas.

Nos hemos bajado de nuevo a la estación para tomar un tren con destino a Osaka, la capital del sur , más por población que por otra cosa. Tiene una población similar a la de Tokyo y la verdad es que impresiona ver a toda esa gente moverse. Lo primero que hhemos hecho ha sido parar en el parque donde está el castillo de Osaka, ya que la parada quedaba de camino. Estaban preparando una ceremonia multitudinaria dividiendo una zona de tierra enorme en cuadrículas, menuda preparación tenían los muchachos que hacían la división.
De nuevo hacía un calor de mil demonios, no se como los ancianos que paseaban por el parque lo aguantaban. Nosotros hemos recurrido a las máquinas de bebida para refrigerarnos. Después de ver el castillo a lo lejos, con eso nos ha llegado, hemos vuelto a la parada para bajar a Osaka. Una vez hemos salido hemos ido a la zona que rivaliza con Shibuya y Akibahara de Tokyo. Un arcade enorme con muchísima gente de compras. Es curioso pero aquí en Osaka parece estar todo bastante más concentrado que en otros sitios.

Bajas por una calle principal donde se encuentran Chanel , Louis V y Apple, como no, y se supone que es el sector high-end. Te vas a la derecha y entras en la zona joven del asunto con tiendas con camisetas rotas, y con grafismos ridículos , sigues un kilómetro y entras en la zona otaku con tiendas de figuritas y anime, manga, etc... y te vas arriba a la derecha otro kilómetro y entras en el sector tecnológico del asunto. Parece ser que es mejor ir a Osaka que a Tokyo porque mientras una ciudad es eminentemente turística y los precios están acordes la otra es más japonesa y los precios son mejores.
Después del paseo nos hemos ido a comer a un restaurante japonés o chino japonés.
 Estos son los platos que hemos tomado, a la izquierda tenéis un arroz con verdudas y ternera que estaba sublime. Me lo comería todos los días.
 A la derecha podéis ver un Gyudon, sopa, fideos y carne flotando en el caldo todo ello acompañado por un huevo cocido. También muy rico.
 Estas son unas empanadillas o Gyoza. En realidad la pasta de la que están rellenas es como pasta filo pero más suave y vienen rellenas de carne especiada con un sabor semejante al chorizo y acompañadas de varios tipos de salsas.
 Lo curioso es ver al cocinero preparar los platos frente a ti, le he grabado un vídeo y el tío todo contento se ha afanado más. Está bien esto de que no tengan miedo de salir en fotos y vídeos.
La carta
Después de comer hemos dado otro paseo por la zona, y después de un par de horas nos hemos acercado de nuevo a la estación para tomar un tren rápido que nos ha plantado en Kyoto en un pis-pas. Hemos aprovechado que ya era de noche para tomar un par de buses y acercarnos al sector histórico de Kyoto a ver si había suerte y podíamos ver a una geisha trabajando. 
Esta foto miserable es lo más cerca que hemos estado de conseguirlo. En el hueco de la ventana se puede ver la cabeza de una geisha o tal vez sea una de sus acompañantes, la que toca la guitarra tradicional, quien sabe. El tema es curioso, el cliente entra en una casa de té y solicita la presencia de una geisha. Sólo las casas de té tienen trato directo con las geishas y son las encargadas de hacer el acto introductorio. Por hacerlo te cobran una comisión, además de lo que consumas en su establecimiento mientras estés con la geisha. La geisha viene con sus acompañantes, una aprendiz y una guitarrista y por ello cobra del orden de 400 euros. Con lo cual la broma te puede salir tranquilamente por 600 o 800 euros. 

Después de pasear por la zona de nuevo nos hemos bajado al hotel a descansar, que como siempre ya estábamos hechos polvo. Como esta era la última noche en Kyoto voy a aprovechar para hacer publiccidad del gel del hotel, que era impresionante.

El del centro es el de jalea real y aceite de oliva , sólo con ver el color ya dan ganas de probarlo eh? También le he sacado una foto a la pegatina donde te dicen que el agua es natural y se puede beber, resulta que para las duchas y los grifos emplean agua de manantial propio. 


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